-Buenas…
-Ferreira, tanto tiempo.
-La verdad sí, comandante. Un gusto encontrarlo de nuevo. Se lo ve más joven…
-A vos se te ve más viejo. Te perdiste de unas semanas políticas bastantes agitadas.
El reencuentro se dio un mes después del último. Ya había pedido su taza de café negro, sin azúcar. Yo pedí lo mismo.
Irónico y ácido como siempre, su primer tema de conversación, solo para fastidiar, fue el viaje que había realizado a Estados Unidos.
-Fue muy buena experiencia, comandante. Buenas reuniones, importantes visitas. Conocí gente bastante interesante.
-Me parece bien, Ferreira. Uno no debe dejar de aprender nunca.
No dejé que se adentre mucho sobre el viaje. Había bastante de qué hablar.
-Y acá, Camilo, Carlos Filizzola, Karina, Carrillo y otros a full por la reelección de Lugo… -lancé proponiendo el eje de la conversación.
-Un proyecto que para algunos no tiene pies ni cabeza, pero está inteligentemente planteado. Aquí no se ha dejado nada al azar.
-Una jugada inteligente, pero riesgosa políticamente. O una jugada torpe, comandante.
-Y parece sin sentido. Por un lado, el Frente Guasu impulsa una campaña de reelección. Por otro, el propio Lugo diciendo que supuestamente no está interesado en la reelección.
-Bastante complicado…
-La verdad, no. Bastante sencillo, diría, Ferreira. Lugo había realizado un compromiso, solo debe cumplirlo.
-Ahí está lo complicado, comandante, ¡cumplirlo!
BICENTENARIO. En el bar ubicado frente al Palacio de Gobierno, nuestro lugar de encuentro de siempre, aún estaban colgadas algunas banderas paraguayas.
-Me perdí los festejos del Bicentenario, comandante, apunté con un poco de nostalgia.
-Y te perdiste de mucho. La que pensé iba a “perderse” en los festejos era Margarita Morselli, pero zafó realmente bien, porque la organización de las actividades fue impecable. Asunción fue una fiesta, el país fue una verdadera fiesta.
-Era -dije- un buen momento para recomponer lazos políticos, relaciones personales entre las autoridades, de un nuevo compromiso de la clase política, pero nada de eso ocurrió. Los buenos deseos, las promesas, solo fueron de boca para fuera. Y eso se nota porque todo sigue exactamente igual.
-Es cierto. Lugo y Franco siguen en las mismas, los conflictos en el Parlamento continúan y, ahora, con el tema de la reelección, los temas importantes quedan de nuevo en segundo plano. Te decía que era un planteamiento inteligente…
-Y a todo esto se suma el conflicto en la Alianza…
-Era natural que se generen fricciones. Varios de los ministros desean ser candidatos en el 2013. Y el PLRA no deja de pensar en ubicarse en el Palacio.
-Hay mucha tela por cortar aún. Mientras, calladamente, los colorados siguen fortaleciéndose mirando las presidenciales.
Pedimos otro par de café. Ya habíamos escuchado lo que dijo Lugo cuando se le preguntó sobre el tema: “Yo no quiero ser reelecto. ¿Quién les dijo que quiero ser reelecto?”
-Es la frase más sensata que da en mucho tiempo -apunté.
-Es una linda frase para quienes creen en él. Pero está a su alcance el famoso argumento “pero si el pueblo me pide…”
-Sería nefasto…
-Es que ya lo dijo. Veremos ahora si lo repite. Acá, Lugo debe cumplir su promesa. Y si no lo va a hacer, que anuncie de una vez por todas que buscará su reelección. Y punto.